Artículo elaborado por Jose Luis Gonzalo Marrodán, Psicólogo clínico y
Traumaterapeuta sistémico, en base al libro:
Vídeo resumen del post de hoy:
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Estoy leyendo el libro de Carol George Disorganized Attachment and Caregiving. Esta investigadora del apego es reconocida internacionalmente por estar a la vanguardia del desarrollo de evaluaciones de apego para niños y adultos, incluidas la Evaluación Proyectiva del Apego con el Juego de Muñecas, la Entrevista de Cuidados y la Entrevista de Apego para Adultos. La Dra. George es autora de numerosos artículos de investigación y capítulos de libros sobre el apego y el cuidado de adultos y niños, y es coeditora, junto con Judith Solomon, del libro que os menciono.
Recientemente he visto la serie La Mesías, (creada, escrita y dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo), aclamada por crítica y público, que retrata la historia de una familia -basada en hechos reales- marcada por el fanatismo religioso y el yugo de una madre y un padre con delirios mesiánicos. La trayectoria de la protagonista, Montserrat Baró, una joven con historia traumática de maltrato y abuso sexual, resulta muy interesante desde una óptica científica y profesional, quien tras dejar de lado a su pareja -que también la maltrataba a ella y abusaba de uno de sus hijos- lleva una vida caótica, desorientada, sin poder cuidar y ser base segura para sus niños, de fiesta en fiesta y consumiendo sustancias, exponiendo a los niños a experiencias inseguras y atemorizantes con adultos desconocidos. Va con sus hijos a todos los lados sin protegerles de los ambientes tóxicos y traumáticos en los que ella se desenvuelve, ni de sus cambiantes e intensos estados de ánimo. Esta madre, muy sola, desregulada, termina por conocer en una discoteca a un hombre que inicialmente no usa su cuerpo como si fuera una prostituta y la respeta. Pero... este señor la lleva con él para que formen una familia reconstituida -algo que buscan todas estas personas carenciadas, alguien que se haga cargo de ellas-, volviendo a ser victimizada: la impone ideas religiosas extremas propias de un fanatismo religioso. Montserrat (por necesidad y sumisión) vive para servir al marido y tener muchos hijos -sin ni siquiera planificar si desea o no tenerlos-, por lo que este estrés sostenido acaba por afectarla psicológicamente -es una persona previamente dañada- y desarrolla un trastorno psicótico. Cree que es la nueva Mesías de Dios... Y hasta aquí cuento, porque la serie es mucho más. Podríamos dedicar mucho tiempo a hablar, por ejemplo, de los recursos de supervivencia que desarrollan estos niños en ese contexto familiar dañino, entre ellos a cantar, coser y hacer películas.
De la serie, me han gustado muchas cosas. Destaco lo bien caracterizado que está el impacto que el trauma en el desarrollo tiene en dos de los hijos de esta familia, ya de adultos, cuyo pasado volverá a ellos y tendrán que afrontarlo, para poder ayudar a sus hermanos. El chico protagonista, el mayor, es un perfil en que el trauma complejo se expresa en la conducta desregulada, en las dificultades para contener la agresividad, en los consumos de sustancias, en la vida caótica y desorientada, en los problemas para mantener vínculos estables. En cambio, la semblanza de la joven protagonista es un perfil más adaptado socialmente y más esperado en el género femenino: perfeccionista, exigente, rígida, con sintomatología más interiorizada, pero igualmente de atormentada que su hermano.
Os dejo un trailer, y os animo a que la veáis, quienes no lo hayáis hecho. Es una serie realmente muy bien creada desde todos los puntos de vista.
Viendo la serie, los personajes de los padres me han parecido que responden al perfil de cuidadores desorganizados que fomentarían, valga la redundancia, la desorganización del vínculo de apego de sus hijos. La propuesta de Carol George para explicar por qué se produce esto me ha parecido muy interesante y útil para nuestro trabajo, pues a menudo tenemos que relacionarnos y hacer terapia u otra forma de acompañamiento con estos padres y madres.
Carol George nos dice que los padres deben permanecer atentos en la detección de los peligros reales y potenciales para poder responder a las necesidades del niño y las demandas de la situación. Ser madre y ser padre, a nadie se le escapa, es una de las tareas más complejas, arduas y difíciles a la que nos enfrentamos y para la que menos preparación y ayudas existen. Casi todo el mundo mira consciente o inconscientemente a lo que hicieron con ellos, y de no mediar un proceso reflexivo, si esto que hicieron conmigo devino en representaciones mentales segregadas no elaboradas, por su carácter traumático, tenemos el riesgo de transmitirlo de manera que repita dicho trauma con los hijos, de la misma forma o de otra, pero dañina también (por ejemplo, en vez de maltratar a los niños, hiperprotegerlos).
Además de cuidar sensible y empáticamente, fomentando un apego seguro, el sistema de cuidados debe de compensarse de acuerdo con las demandas de otros sistemas motivacionales de los adultos, incluyendo relaciones con amigos (sistema afiliativo), sexuales (sistema sexual), trabajo (sistema exploratorio) y lo más importante las propias necesidades de los padres de confort y cuidados.
Bowlby (1980) nos introdujo el concepto de modelo interno de trabajo. "Los modelos operativos internos son mapas cognitivos, representaciones, esquemas o guiones que un individuo construye de sí mismo, sus figuras de apego y la relación entre uno y otro. Los modelos operativos internos constituyen redes de esquemas organizados jerárquicamente y en interrelación. Representan un conjunto de información relacionada con experiencias de apego previas, almacenadas en forma de recuerdos episódicos, semánticos y procedimentales. Están vinculados a estados emocionales" (Marrone, 2018). Por ejemplo, el modelo operativo de Montserrat de la ficción La Mesias, ¿qué podría contener? En la serie no se ahonda en esto, pero se atisba que podría ser un mapa representacional de sus figuras de apego como distantes, no responsivas, que abandonan. Montserrat podría haber desarrollado unas creencias nucleares de este tipo: “no soy querible”, “no valgo” y “soy abandonada”, cargadas de emociones intensas de vergüenza y angustia y con unas sensaciones corporales dolorosas; en su procedimiento está actuar la negligencia que ella sufrió, por lo que se descuida a sí misma y en consecuencia a sus hijos. Por lo tanto, el modelo interno de trabajo del cuidador refleja la intersección de diferentes experiencias relacionales, incluyendo las experiencias pasadas y presentes como niño y las propias experiencias con las figuras de apego.
¿Qué nos dice Carol George? Los estudios científicos han demostrado vínculos entre las representaciones maternas (cuando decimos maternas nos referimos a quien haga esa función también) y la sensibilidad al niño, sugiriendo que esta sensibilidad representada mentalmente puede ser un importante mecanismo en la transmisión de los patrones de apego a lo largo de generaciones. Lo importante sería valorar estas representaciones a familias de alto riesgo y ofrecerles apoyo y programas de actuación psicoeducativos conducentes a trabajar las competencias parentales (Barudy y Dantagnan, 2010). Es decir, movernos en el ámbito de la prevención primaria y no la secundaria.
Carol George afirma que son madres o cuidadores que parecen haber abdicado psicológicamente del rol de cuidadoras o están luchando sin éxito para mantener el control y dar protección. El cuidado está invertido –literalmente, desorganizado- y mina la habilidad de la madre para llevar la función protectora de la relación de apego-cuidados.
¿Por qué estas madres o padres no tienen conciencia de problema? George refiere que son procesos excluyentes que funcionan para aislar experiencias dolorosas relacionadas con el apego y apartar las emociones de la conciencia: patrones específicos que conforman conductas de apego unido a los deseos, pensamientos, modelos de trabajo y memorias personales integradas en ellos. Las representaciones y emociones dolorosas se disocian, quedan en un estado del yo separado que no conecta con lo que ocurre, o usa mecanismos de defensa para negarlo, proyectarlo o minimizarlo. George dice que los sistemas segregados mantienen un self representacional separado que es rígidamente barrido de la conciencia y por lo tanto bloquea los procesos de integración de los pensamientos que se requieren para mantener integrada la conducta de apego y la representación del self.
Por lo tanto, no pueden ser coherentes entre lo que dicen y luego hacen, su mentalización puede ser pseudo, con posibles discursos cognitivos sobre lo que se debe hacer, pero no estar verdaderamente integrado, unido en una representación coherente donde pensamiento, emoción y conducta estén en congruencia. Fue Bowlby (1980) quien habló de los sistemas segregados, los modelos actuales le dan la razón.
Como le ocurre a la protagonista de La Mesías, Montserrat, la desorganización de los cuidados sería un duelo referido a la pérdida o el abuso no resuelto por el cuidador.
El primer mecanismo que desorganiza el apego de un niño es la representación disociada relacionada con estados de mente no resueltos. Lyons-Ruth y colegas ven el origen de la desorganización como representaciones no integradas de maltrato y caracterizadas por estados de mente relacionados con experiencias pasadas. Dichas experiencias son: conductas impredecibles fuera de control para el niño (padres con consumos, como en La Mesías)Lyons-Ruth y equipo han descubierto que una madre que no ha sido protegida de esas experiencias presenta miedos segregados que contribuyen a la desorganización su sistema de cuidados y deviene en imposibilidad de cuidar a su propio hijo.
¿Cómo se detecta en la entrevista? Se identifica durante la entrevista cuando las descripciones de las madres sobre los cuidados son inundados por la angustia o el miedo y abrumados por sentimientos de vulnerabilidad, inadecuación y estar fuera de control. Hay dos subtipos de cuidadores: DESREGULADOS Y CONSTREÑIDOS.
En el subtipo desregulado, la madre o cuidador retrata al niño como su adversario, como un “demonio” cuya conducta maliciosa es incontrolable. El cuidado de estos niños puede ser tan complicado que estas madres figurativamente e incluso literalmente tiran la toalla, abdicando de su función o se vuelven confrontadoras. Son altamente emocionales y definen a sus hijos de manera crítica y hostil. Hay mecanismos de identificación proyectiva claros y entrada en estados de mente prementalizadores, como el de equivalencia.
Se manifiesta por interrupciones abruptas de la madre no respondiendo a la entrevista o no implicándose en el tema planteado por el entrevistador. La madre se queda como “en blanco”.
La desregulación emocional tiende a darse en cuidadores que perciben a los niños como "maliciosos"
En el subtipo constreñido, sucede como un bloqueo defensivo ante memorias y afectos que de otro modo resultarían dolorosos o amenazantes de describir. Este bloqueo puede ser disociativo, pero no necesariamente. Estas madres definen a los niños como "ángeles", un niño perfecto que no parece necesitar los cuidados de estas. También pueden ver a los niños como un apéndice del self de ellas. La capacidad de “cuidar” de estos niños es vivida de una manera muy positiva, como una gran cualidad de los niños, al contrario que los primeros.
En consecuencia, bien por desregulación o por constricción supone que la meta recíproca del sistema de cuidados y del apego está desequilibrada y en un estado de ruptura. La madre y el niño están atrapados en un ciclo de abandono mutuo, aislamiento y soledad que, visto desde un sistema de cuidados, constituye la experiencia humana más aterradora.
La desorganización está asociada con un fallo de la madre para reestablecer la sincronía emocional seguido de cambios hostiles y disruptivos que perturban la comunicación y la interacción.
Los patrones de interacción disruptiva han sido observados como característicos de las díadas controladoras madre/hijo en los años preescolares y en la mitad de la infancia.
Las madres de los niños controladores se ha observado que son más disruptivas, conflictivas, no involucradas y hostiles que las madres cuyos hijos tienen un apego seguro. Detrás de estos perfiles de niños que suelen ser diagnosticados de TDAH o trastorno de conducta se pueden encontrar apegos desorganizados, por lo que la mirada sistémica y comprensiva del niño en su contexto, a la hora de evaluar y tratar, es fundamental, porque si no sólo señalaremos a la persona menor de edad con una etiqueta diagnóstica y no abordaremos la raíz del problema.
Bowlby ya enfatizaba que el cuidador, la figura de apego, debe de asumir un rol que lo sitúe en ser más mayor, sabio y poderoso que el niño. Es fundamental, entonces, el apoyo y promoción de las competencias y la resiliencia parental, porque sin estos cuidadores sanos, y más poderosos (en el sentido bueno de la palabra, una autoridad calmada), el desarrollo del niño estará comprometido.
Hemos de entender que para compensar la desorganización los niños desarrollarán defensas. El control de la relación es la principal. Los niños con apego desorganizado usan estas defensas para bregar con emociones de abandono o maltrato que son terribles. Por eso las defensas controladoras parecen ser esfuerzos desesperados que el niño hace para poder reestablecer la relación protectora cuidados/apego, especialmente cuando el sistema de apego es activado y el niño se siente aterrorizado, vulnerable o en riesgo de abandono.
El niño con estrategias más punitivas está librando una batalla en la que se se baten madre e hijo por el poder. De este modo la señal que se le lanza es que no está siendo abandonado.
El niño con estrategias más cuidadoras es el niño que nutre a la madre con el fin de recuperarla para que haga su rol cuidador.
REFERENCIAS
Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser padre o madre. Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Barcelona: Gedisa.
Bowlby, J. (1980). Attachment and loss. Vol. 3. Loss: Sadness and depression. New York: Basic Books.
Marrone, M. (2018). La teoría del apego y el psicodrama. Clínica Contemporánea, 9 (2), E11.
Entrevista a Carlos Pitillas, Doctor en psicología.
Con motivo de la publicación de su nuevo libro
"Caminar sobre las huellas.
Vínculos, trauma y desarrollo humano"
Vídeo de Carlos Pitillas presentando su libro
en exclusiva para todos/as los y las seguidores/as
de Buenos tratos
Carlos Pitillas Salvá es Doctor en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas, donde imparte clases de Psicoanálisis, Clínica Psicodinámica de la Infancia y Adolescencia o Intervención con Familias en Riesgo de Exclusión, entre otras. Coordina el proyecto Primera Alianza: mejorando los vínculos tempranos, a través del cual ha intervenido con familias en ámbitos de exclusión, ha formado y supervisado a profesionales de la protección del menor y ha desarrollado investigación sobre innovación en el trabajo con familias. Se ha especializado en la detección, prevención y tratamiento del trauma interpersonal temprano. Recientemente, ha comenzado a trabajar sobre cuestiones de crianza e intervención centrada en el vínculo en contextos no occidentales. Es co-autor de Primera Alianza: fortalecer y reparar los vínculos tempranos. Contacto: cpitillas@comillas.edu
Presentación
En Buenos tratos sólo nos hacemos eco de los libros de calidad, como este que tengo el honor de presentaros hoy de mi colega y profesor de la Universidad de Comillas, Carlos Pitillas.
Carlos, muchas gracias por atender, una vez más, la llamada de Buenos tratos, es un placer tenerte de nuevo entre nosotros. Me gustaría recordar tu participación en el blog, con un artículo titulado: "Primera alianza: fortalecer y reparar los vínculos tempranos". También fuiste ponente en San Sebastián, en las VI Conversaciones sobre Apego y Resiliencia, en el año 2022, con una conferencia en torno a la transmisión intergeneracional del trauma. Con esto has demostrado tu compromiso con este blog. Ahora amablemente te acercas por aquí porque has publicado un nuevo libro, del cual nos hacemos eco, titulado “Caminar sobre las huellas. Vínculos, trauma y desarrollo humano”. Te ha llevado años de trabajo.
José Luis: ¿Por qué este libro, Carlos? ¿Cuál es la motivación que te ha animado a escribirlo?
Carlos: Gracias por tenerme de nuevo en este espacio que admiro tanto y tanto ayuda. Es un placer y, también, un apoyo que valoro mucho para este libro. Caminar sobre las huellas es un ensayo que viene gestándose desde que me dedico a hablar, en contextos diversos, sobre el efecto de las experiencias vinculares tempranas en el desarrollo social y emocional de las personas y, particularmente, sobre los modos en que el trauma afecta a estas trayectorias. En ese sentido, el libro emerge de todas las ocasiones en que he tenido que estudiar y organizar el conocimiento que existe sobre este tema, y hacerlo accesible para otros. Es, en definitiva, mi “modelo” acerca de cómo se construye la mente socio-afectiva partiendo de los vínculos tempranos. El modelo se ha elaborado a través de los años, en diálogo tanto con la literatura científica y con las personas a las que he tenido la suerte de dar clase, tratar o supervisar, y bebe de la teoría del apego, la teoría del trauma, y la teoría psicoanalítica contemporánea.
La motivación por la que preguntas está muy cerca de lo que acabo de explicar. Se trataba de plasmar y compartir (en la versión más ordenada de la que soy capaz) algo que llevaba leyendo, estudiando y contando a otros durante una parte importante de mi carrera. Esta motivación era casi una necesidad, si se quiere. Y que el libro exista ahora y esté publicado es una alegría y tiene algo de liberación (¡llevaba mucho tiempo dentro de mi cabeza!), aunque esto también se acompaña, claro, de cierto vértigo.
José Luis:¿Puedes contarnos cuál es el plan del libro?
Carlos: "Caminar sobre las huellas" comienza con una introducción donde se establece una de sus premisas básicas (si no la más importante): nuestro funcionamiento actual en las relaciones (nuestra identidad, la forma que tenemos de sentirnos y comportarnos en el seno de los vínculos importantes) es el resultado de nuestras trayectorias de desarrollo, las cuales comienzan con la primera puerta al mundo social que son esos vínculos que establecemos en la de niñez y la adolescencia, en el seno de la familia (aunque no solo). Y esta premisa es la que da sentido al título, que hace referencia al hecho de que nuestros patrones relacionales adultos son, hasta cierto punto, una repetición de aspectos de nuestras relaciones tempranas (interacciones que se hicieron habituales, afectos nucleares, estrategias de “supervivencia” que tuvimos que desarrollar, etc.).
Aunque rara vez nos damos cuenta, caminamos sobre nuestras propias huellas. Repetimos, revivimos y, en los casos más graves (cuando venimos de un mal sitio), podemos llegar a reproducir formas de dolor muy destructivas, en nosotros mismos o en los demás. La persona que repetidamente se expone a situaciones de maltrato; quien cae una y otra vez en experiencias de invisibilidad social o aislamiento; el que con frecuencia gestiona su fragilidad asustando o dañando a otros; quien se aleja de las buenas oportunidades que la vida le pone por delante (una relación amable, la oportunidad de ser visto o cuidado, etc.); entre otros, están, en muchos casos, siendo víctimas de procesos emocionales y cognitivos que se instalaron tempranamente y que sesgan el comportamiento, adulto de formas que son (auto)destructivas y perpetúan el trauma.
El plan del libro comienza, por lo tanto, estableciendo y fundamentando esta premisa, para continuar “desempaquetando” el conjunto de procesos que sostienen esta relación pasado-presente.
Dichos procesos (en orden de aparición), incluyen:
Los esquemas cognitivo-afectivos que adquirimos de pequeños y que nos sirven para poner orden y navegar la experiencia social. Esquemas de seguridad (p.ej., sentirse querido, en contacto con alguien que quiere; sentirse seguro en contacto con un cuidador disponible), esquemas de inseguridad (p.ej., sentirse incapaz de retener a un cuidador esquivo o intermitente), o esquemas traumáticos (p.ej., verse como alguien pequeño en contacto con otros que son destructivos y de los que se depende).
Los antecedentes intergeneracionales de la seguridad y del maltrato, es decir, los mecanismos invisibles que hacen que los padres puedan dar seguridad a sus hijos o, por el contrario, exponerlos a un peligro que –de formas a veces sutiles– reproducen el peligro que ellos mismos vivieron. Los miedos de los padres, sus tendencias defensivas, su capacidad de ajustarse al temperamento del niño, o su capacidad de ver al niño como una persona separada y por derecho propio, son abordados como partes fundamentales del “juego” relacional que marca la diferencia entre vínculos tempranos seguros o inseguros/traumáticos.
Las adaptaciones que hacen algunos niños a las condiciones inseguras en las que crecen. Estas adaptaciones han sido particularmente bien estudiadas a la luz de los estilos de apego, las defensas de apego o las estrategias de reorganización del apego en niños que sufren mucha confusión y miedo (porque tienen padres muy confusos o muy asustados ellos mismos).
El libro se sumerge, entonces, en la “arquitectura” de la mente traumatizada y sus conflictos. Aquí exploramos la fragmentación interna de los niños que han crecido con padres impredecibles o amenazantes, la agresividad –muy difícil de manejar– que acumulan estos individuos, sus fantasías negativas acerca de los demás, o la necesidad de esconder ciertas necesidades o emociones como vía de supervivencia, entre otras. En definitiva: cómo una historia de peligro estimula la tendencia a defenderse.
Y las defensas siempre tienen su límite funcional, es decir, tarde o temprano, dejan de servirnos. El libro finaliza dedicando algunas secciones al efecto “irónico” de las defensas postraumáticas más rígidas. Estas, al tratar de salvarnos de un peligro, lo que hacen es exponernos con más fuerza a otros peligros que no somos capaces de predecir.
El libro finaliza con dos casos narrados con relativo detalle y analizados bajo el prisma de todos los contenidos que se estudian en las secciones previas.
José Luis:“Algunos sesgos y patrones en nuestra forma de actuar y sentir parecen acompañarnos desde nuestros primeros años…” afirmas en la presentación. Esto es cierto para todas las personas, pero es especialmente importante para quienes han sufrido traumas tempranos y complejos. Me vienen a la mente los niños acogidos y adoptados, cuyas familias siguen este blog, cuyos patrones -por ejemplo, el temor al abandono- les influyen poderosamente a lo largo de la vida. Poder comprender esto es importante para que la crianza y la terapia sean reparadoras para estos niños, y que las familias reciban el apoyo que necesitan…
Carlos: Absolutamente. Cada vez me convenzo más de que el mejor modo de cuidar a alguien y alcanzar una verdadera reciprocidad en una relación (con los hijos, con las parejas, con los pacientes) es a través de un reconocimiento de la vulnerabilidad propia. Este reconocimiento, si se hace bajo condiciones de seguridad y uno es hasta cierto punto capaz de apropiarse de ello, nos permite establecer relaciones más profundas, y más complejas (en el buen sentido). Si están en contacto con su vulnerabilidad, los padres acogedores y adoptantes, los profesionales de la relación de ayuda, los tutores de resiliencia y educadores, los padres biológicos, etc., son más sensibles, más conscientes de sus límites, más capaces de pedir ayuda a tiempo, más capaces de recuperar su mentalización cuando la pierden, y más justos. Esta vulnerabilidad, con frecuencia, es histórica: la traemos de un tiempo anterior y de una relación pasada. Así que aquí hay un trabajo narrativo (mirar hacia atrás y contarse uno su propia historia) que, por cierto, casi siempre es imposible de hacer fuera de una relación mínimamente segura.
José Luis: ¿Consideras que es un libro para profesionales o también pueden beneficiarse de su lectura las familias y el público en general?
Carlos: Es un libro técnico, pero he hecho un esfuerzo grande por conseguir que la exposición de los principios sea accesible para cualquiera. He intentado que los conceptos complejos tengan relevancia y sentido para personas diversas y no necesariamente formadas. En este caso, además, me he permitido incorporar al texto muchos ejemplos de la cultura: extractos de novelas, referencias a películas, anécdotas de la historia de la cultura (hay una referencia a Elvis Presley a la que tengo especial cariño), incluso cito trozos del monólogo de un cómico estadounidense. No puedo estar seguro de que estas estrategias hayan hecho que el libro sea accesible y claro. Pero, si me he acercado algo a este objetivo, pienso que el libro podría servir a personas ajenas a la profesión. Supongo que el tiempo (y el feedback) dirán.
José Luis: Si pudieras hacer una síntesis de lo fundamental del libro, dirías…
Que es un ensayo escrito con un intento de precisión y, al mismo tiempo, mucha pasión por este problema científico y humano que es la pregunta acerca de cómo nos construimos, y por qué a veces es tan difícil, para las personas que han tenido peor suerte, dejar de sufrir.
José Luis: ¿Quieres decirnos algo más sobre el libro?
Carlos: Que me siento afortunado de haberlo escrito y agradecido de todos los interlocutores (alumnos, pacientes, colegas, etc.) que, a lo largo de los años, han motivado su existencia.
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Buenos tratos regresará con un nuevo post
el día 24 de marzo de 2025, como siempre, a las 9:30h de España
De vez en cuando, tienen cabida en este blog relatos que escriben profesionales de la psicología o de otros ámbitos, que guardan estrecha relación con los temas que aquí nos concitan. Es otro modo de aprender y reflexionar, desde otro estilo, desde otra mirada, pero puede sernos tan útil como un artículo científico.
Conocéis a Dolores Rodríguez Domínguez, psicóloga y traumaterapeuta sistémica de la red apega, ha participado en varias ocasiones con textos profesionales y literarios. En esta ocasión me hace llegar nuevamente este breve relato, inspirado en su trabajo con los pacientes en la consulta, sobre la soledad.
Muchas gracias, Dolores, por regalarnos y compartir tu texto, ya sabes que esta es tu casa, eres una de nuestras colaboradoras habituales y ocupas un lugar destacado en Buenos tratos.
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¡No vuelvas a olvidarte de mí! Por Dolores Rodríguez Domínguez
Quisiera dejarme ver, enseñarte mis heridas pero no recuerdo me hayan enseñado cómo. Tengo miedo que al hacerlo te asustes y cada día ahogo mis lágrimas para evitar que tú derrames las tuyas.
A pesar de la luz, siento estar en la sombra.
Necesito gritar, expresar lo que siento, lo que yo también necesito, pero mi voz no me obedece. Se muestra insonora, incolora.
Con mi silencio desearía que pudieras descubrir mi sufrimiento, mi dolor, mi existencia. Pero el silencio no reclama tu atención y celebras que todo vaya bien, que yo soy distinto, que puedo valerme por mí mismo.
¡Ojalá pudiera!
¡Ojalá supiera!
En soledad, a veces pienso que no tengo derecho a sentir, a necesitar, a pedir. Otras veces, sin embargo, siento que eres tú quien me niega la posibilidad de recibir lo que necesito, y entonces, siento rabia, desprecio. Rabia hacia tu ceguera. Desprecio hacia mi cobardía por secuestrar mi valentía, por dejar al silencio que decida por mí.
Pero a pesar de todo, sonrío y me rearmo por fuera. Solo.
Lloro y me desarmo por dentro. Siempre solo.
Foto Mentis psicología
Quisiera hacerme visible. Saber mostrar mi miedo a tus ojos, a los míos. Lograr que mi silencio llegara a tus oídos.
¿Pero cómo? Fuera hay mucho ruido, demasiado.
Al mirar tu rostro, siento pena por ti, por el cansancio que muestras, por la tristeza que reflejas.
Entonces, esa voz me grita: “Maldito egoísta”.
¡Egoísta! por no valorar que haces lo que puedes.
¡Egoísta! por no entender que estás preocupado y aturdido por el ruido, ese que sí se oye, ese que casi se puede ver y que satura cualquier mente, incluida la tuya.
“Soy lo peor”. Me digo.
“Me lo merezco”.
Y la culpa me asalta, sacudiendo mi dolor, amordazando fuertemente mi silencio. Avergonzado, me cobijo en él. Ahora quiero permanecer en la oscuridad, ser arropado solo por ella, ser invisible para ti y para todos.
El silencio se hace intenso, y acepto ser su prisionero. Aun te veo a lo lejos, pero el miedo logra cerrar mis ojos. Ya no puedo ver a nadie, ni siquiera a mí mismo. Solo siento SOLEDAD.
Quiero abandonarme a ella. Sé que nunca me fallará, siempre me acompañará. Vaya donde vaya. Así será. Su agridulce aroma me embriaga, pareciera hechizarme, invitándome a permanecer con ella para siempre. Es tentador. Ya no más sufrimiento por no sentir tu mirada, tu comprensión, tu amor. Renuncio a todo. No lo necesito. No te necesito.
Y cuando estoy a punto de sucumbir a ella, a comprometerme para siempre con su compañía….
Ocurrió.
Sin esperarlo, sin saber que lo deseaba, mis ojos parecen mostrarme su resistencia a permanecer eternamente cerrados. Quieren abrirse. Hay algo que les invita a hacerlo. Siento su presencia, su calor, su olor. No sé bien qué ocurre. Mi curiosidad ofende a la soledad, pues se siente traicionada por dejarme tentar por otro aroma.
Foto: Nueva tribuna
“¿Quién es ella?” Me increpa.
“No lo sé”.
Se hace el silencio.
“Soy la ESPERANZA” ¿Me recuerdas?.
De un gran salto, me lanzo a sus brazos. “! No vuelvas a olvidarte de mí ! ”
“¡Salgamos juntos de este lugar!”
¿Quieres acompañarnos SOLEDAD? También hay sitio para ti.
Agradezco a la profesora y Doctora en psicología María Verónica Jimeno que comparta con nosotros/as los principales hallazgos de esta tesis doctoral cuya autora es Beatriz Ortega, y que ha codirigido junto con el catedrático José Miguel Latorre, de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Creo que a todos y a todas los que seguimos este blog nos interesa conocer cuáles son los indicadores de riesgo del desarrollo de conductas antisociales en adolescentes. Tanto si somos padres, acogedores, educadores, psicólogos, maestros, trabajadores sociales, abogados, jueces, fiscales, necesitamos saber cuáles son estos indicadores de riesgo, para poder, cada uno desde su ámbito, trabajar para minimizarlos.
Foto: uik.eus
En los resultados hay hallazgos sorprendentes y que nos deben hacer pensar acerca del papel tan relevante que la victimización indirecta tiene. Así que no me demoro más y os dejo con el resumen, no antes sin dejar de agradecer a María Verónica Jimeno Jiménez su consideración con nosotros, así como nuestra felicitación a su autora Beatriz Ortega, por su magnífico trabajo, una inestimable contribución social en aras de caminar hacia la protección de los niños y adolescentes.
Resumen de la tesis doctoral de Beatriz Ortega
En esta investigación exploramos los posibles efectos de los procesos tempranos de victimización a nivel cognitivo y conductual en los adolescentes ¿Qué observamos?
De los diferentes tipos de victimización infantil (VI) analizados, solo la VICTIMIZACIÓN INDIRECTA se asoció con la participación de todas las conductas antisociales (agresión, vandalismo, robo, conductas contra las normas y conductas relacionadas con las drogas).
Las experiencias de VI se asociaron con una mayor presencia de distorsiones cognitivas auto-sirvientes (justificadoras de la conducta antisocial) La VICTIMIZACIÓN INDIRECTA es la única que se asoció con la presencia de todos los tipos de distorsiones.
Las experiencias de Victimización Infantil se asociaron con la existencia de sesgos en el Procesamiento de la Información Social (SIP, cómo percibimos e interpretamos las situaciones sociales) Observamos que un estilo de SIP sesgado, con tendencia agresiva y hostil se asoció con la Conducta antisocial (CA).
La Convención de los Derechos de los Niños de 1989 y del Centro Internacional de la Infancia de París, se considera que la victimización o violencia infantil es cualquier acto por acción u omisión o trato negligente, no accidental, llevados a cabo por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto, que prive a los niños y niñas de sus derechos y de su bienestar, así como que amenacen y/o interfieran en su ordenado desarrollo físico, psíquico y social. Foto: Observatorio de la infancia
Interesante: se observan algunas diferencias en éstas asociaciones de los procesos cognitivos distorsionados según el tipo de conducta antisocial...
Aunque las distorsiones cognitivas y los sesgos en el SIP tienen un poder mediador, éste es pequeño, y el efecto directo de la VI sobre la CA se mantiene... Esto indica que la victimización infantil se mantiene como principal factor de riesgo en la participación de la CA.
Pero... MUY DESTACABLE es el papel que tiene la VICTIMIZACIÓN INDIRECTA, pues es la única que se asocia a todas las CA los 4 tipos de distorsiones cognitivas auto-sirvientes En general, tiene una mayor influencia a nivel cognitivo y conductual que la victimización directa.
"Teoría del apego y crianza natural en los juzgados de familia"
Martina Morell Gonzalo
Presentación
Arrancamos el año con una nueva entrada, a cargo de mi colega Martina Morell Gonzalo. Es una propuesta novedosa, pues lleva, al fin, el apego a los juzgados de familia. Estamos necesitados de que este tema se extienda en este ámbito, porque las decisiones que se toman desde los juzgados no se basan la mayor parte de las veces en el interés superior de la persona menor de edad. Y el derecho a un buen vínculo (Hernán Fernández) es el más importante de todos. Los jueces, las familias y los diferentes profesionales que pueblan el ámbito judicial deben de conocer las implicaciones que el apego tiene para el desarrollo de los niños, sobre todo para los bebés y los adolescentes. La autora se fundamenta también en la crianza natural, pero al mismo tiempo tiene una mirada crítica hacia esta, afirmando que puede tener mucho de postureo, aunque no le quite un ápice de relevancia, siempre y cuando esta adopte los postulados del apego, que van más allá de la aplicación de unas determinadas fórmulas. Por lo tanto, saludamos la aparición de este libro, agradeciendo a Martina Morell que nos haya escrito una reseña para darlo a conocer. Os dejo con ella.
Martina Morell Gonzalo. Psicóloga Colegiada 18.720. Licenciada en Psicología por la UNED y en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid. Psicóloga General Sanitaria y Máster en Psicología Clínica por Clínica Moreno, Murcia. Experta en Psicología Forense. Miembro del TIP para los juzgados de Tarragona. Profesora asociada del Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, del Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili.
"Teoría del apego y crianza natural en los juzgados de familia"
Por Martina Morell Gonzalo
El 5-2-2014 a las seis menos cuarto de la madrugada mi vida cambió completamente.
Resulta un tópico esto de que los hijos te cambian la vida, pero jamás pude imaginar hasta que grado. La matrona, una muchacha joven, me dijo: “¡¡¡¡¡ya sale, ya sale, ¡cógelo!!!!!" "¿¿¿¿YOOOOO??? ¡Pero qué dices!". Recuerdo haber pensado: “Esta chica está loca ¿Y si le hago daño?” "Que sí, que sí ", insistió ella. "Agárralo de aquí y tira que lo recordaras toda la vida".
Y efectivamente así fue. Mi madre decía: "las mujeres siempre hablamos de nuestros partos y los hombres de la mili". Voy de tópico, en tópico me consta, pero sentí tal subidón de amor, de felicidad y de alegría que pensé que iba a estallar. Esto no hace que se me olvidara el dolor que sufrí las horas anteriores, como me aseguraron que pasaría, pero es un dolor agridulce. En los días siguientes, pasé un auténtico tsunami emocional, completamente aplastante. La falta de sueño, la depresión post-parto, la inexperiencia de cuidar un bebé y el miedo, me convirtieron en un palito de madera a la deriva de un mar inmenso.
Poco a poco, aquel concepto confuso y teórico que una vez leí, se fue convirtiendo en el eje central de mis días. El apego pasó de ser una página de un libro a un código de conducta. Yo que era conductista de toda la vida, me convertí a la crianza natural como San Pablo cuando cayó del caballo. Me di cuenta que el niño necesitaba estar conmigo y yo con él y que esta necesidad, lejos de ser enfermiza, tenia un sentido muy claro: propiciar la supervivencia del bebé. No digo con esto que no sean buenas y favorables al apego otras formas de crianza, pero yo personalmente, la cuna se la dejé al gato.
Mi conversión, que no tuvo nada de mística, sino de simple instinto y cálculo interesado, pilló desprevenido a mi entorno. Como muchas otras madres, he tenido que batallar como una walkiria para imponer el colecho y los bracitos de mamá a todas horas. Gané la batalla porque si soy yo quien le cuida, es lógico que haga lo que crea más conveniente. A mi también me han acusado de “enmadrar al niño”, de acapararlo y de sobreprotegerlo. Pero el resultado ha sido todo lo contrario: tengo un niño feliz, independiente y seguro de sí mismo. Un poco insoportable también cuando se encabezona en algo. Por supuesto, también mi hijo ha sido como un palo en las ruedas, profesionalmente hablando. Pero este es un precio que cada cual debe valorar si quiere pagarlo.
Teniendo el trabajo que tengo, era de esperar que al final la vida profesional y personal convergieran y acabara defendiendo el apego en los procesos de guarda y custodia. Mi impresión personal es que las prácticas de crianza natural son aún grandes desconocidas en el ámbito judicial, donde son tratadas con suma desconfianza y como una manera de la madre de salirse con la suya y quitarle el niño al padre, al menos los primeros años. Si cuando comenzó el divorcio en España, allá en el año 1981, nadie discutía la guarda y custodia materna, hemos pasado al extremo contrario, sin tener en cuenta la edad, ni las circunstancias a la hora de conceder una custodia compartida.
Esta es la primera página de mi libro "Teoría del Apego y Crianza Natural en los Juzgados de Famila". Prometo que nunca más en la vida voy a volver a hacer una tontería semejante, porque el trabajo da muchas más penas que alegrías. Pero ya que está, y está impreso, ojalá llegue a ser de utilidad para aquel que lo lea. Lo encontrarán interesante sobre todo los padres de niños pequeños y curiosos en general, pero, sobre todo,mi intención era explicar a los profesionales que trabajan en el ámbito de las custodias lo que es el apego y porque las mamás que se vinculan a sus bebés no están locas y, por otro, dar a conocer a las familias el proceloso mundo judicial. He procurado que el libro fuera ameno, porque odio aburrir a mi público, y comprensible, pero a la vez riguroso y basado en la bibliografía existente.
El texto se divide en tres partes. En la primera hago un repaso de lo que es el apego propiamente dicho, que muchos de mis propios compañeros no conocen. En este primer tercio cuento que es el apego, como se forma, quien lo descubrió, qué tipos de apego hay y similares. En la segunda parte, hablo del apego relacionándolo con el mundo judicial. Aquí es donde explico la importancia de tener en cuenta la formación del apego en las custodias infantiles, del apego y la psicopatía, apego y abuso sexual, violencia de género y de como el apego se puede manipular para que un padre rechace al otro. En el último tercio, hablo sobre el concepto de "crianza natural", de donde viene, que significa y cuanto tiene de postureo, que no es poco. En medio, he salpicado el grueso del texto con unos cuadritos donde explico experiencias personales y anécdotas profesionales que pueden ser bastante chocantes para el lector.
En realidad todo el contenido lo podemos englobar en el siguiente decálogo:
1. Los bebés prefieren biológicamente estar con su mamá. Si mamá no está disponible, cualquiera que les cuide es mamá.
2. Los hombres pueden y deben cuidar a los bebés, su aportación es básica para el desarrollo del niño. No es su derecho, es su obligación. Pero deben respetar los tiempos y hacerle un hueco a la lactancia. Esto no hace que el niño les vaya a querer menos, simplemente, ellos necesitan tener un mundo seguro, estable y predecible.
3. Un bebé no es un jarrón. No se puede traer y llevar como un saco de patatas de un lado a otro solo porque los padres se hayan separado.
4. La lactancia materna es lo mejor para el desarrollo del bebé, se mire por donde se mire y cuanto más tiempo mejor. El biberón es un sucedáneo aceptable cuando no hay otra cosa. No lo digo yo, lo dice la OMS, y cualquier pediatra con dos dedos de frente lo debe corroborar. Ahora bien, como dice la experta en el ámbito Yolanda González Vara, la lactancia materna o la lactancia artificial, si no está acompañada de una presencia emocional y disponibilidad materna coherente y consistente, así como de una repuesta sensible y adecuada, no fomentaría un apego seguro.
5. Los niños son adaptables, qué remedio les queda, pero que se adapten no quiere decir que lo que les ofrecemos sea lo mejor para ellos.
6. La infancia es para toda la vida. Un niño feliz tiene más posibilidades de ser un adulto feliz, mientras que un niño que sufre tiene más posibilidades de ser un adulto que sufre y que hace sufrir.
7. Los padres no son perfectos, se hace lo que se puede. Buscamos padres capaces de ser conscientes y abiertos a desarrollar una función reflexiva. Lo importante es ofrecer a los niños cariño y cuidados a partes iguales.
8. Los niños están biológicamente diseñados para agradar a los adultos, por eso quieren a sus cuidadores aunque sean malos cuidadores, negligentes o abusivos. Les va la supervivencia en ello. Pero el hecho de que les quieran no equivale a que desarrollen un vínculo de apego de calidad y seguro. Intensidad y fuerza del vínculo no equivale a calidad. Hay que mirar por el interés superior del niño, por su protección y por su derecho a un buen vínculo, como dice el abogado Hernán Fernández.
9. El apego es universal, biológico, innato y genéticamente predeterminado en todas las especies de maníferos.
10.Todo el mundo debería saber que es el apego, pero sobre todo aquellos profesionales que tratan con niños pequeños. Creo que es necesario tener presente que el apego va más allá del conocimiento de las tipologías, y el logro del apego seguro no depende necesariamente de la aplicación de unas fórmulas o pautas (como el colecho o el porteo). Lo relevante es proporcionar una experiencia continuada de seguridad al niño, sensibilidad, conexión y el logro de una autonomía progresiva. Y para ello son muy importantes las competencias parentales. Las dos fundamentales son la propia historia de apego de los padres o cuidadores (función reflexiva) y capacidad de empatía (Barudy y Dantagnan, 2010).
Para mí, la Teoría del Apego, es más que una teoría, es una ley tan cierta y precisa como la ley de la gravedad y con tanta evidencia científica como la rotación de la Tierra. No es discutible. Otra cosa son las pautas de crianza, las convenciones sociales y las tradiciones de cada cultura, que pueden ser muy distintas e igualmente válidas. Queda mucho que aprender sobre el animal humano, pero entre las pocas cosas ciertas que sabemos es que el vínculo que se forma entre un bebé y su cuidador principal conforma el núcleo de su personalidad futura y orienta la dirección de sus relaciones posteriores.
El libro se puede adquirir en cualquier librería bajo pedido y también se puede comprar on-line en la Casa del Libro y Amazon. Se publica también en formato ebook en Unebook.
Para mí es un honor participar en este Congreso, en el que estarán además otros miembros destacados de la Red apega como Rafael Benito y Jorge Barudy. Participan otros grandes nombres en el ámbito del trauma, como Stephen Porges, Gabor Maté y Peter Levine.
Desde la web del congreso, nos dicen:
El Congreso Internacional de Trauma Barcelona 2025 es una oportunidad valiosa para compartir, aprender e inspirarse en el campo del trauma.
¿Qué es el Trauma?
El trauma es una experiencia que impacta profundamente la salud mental, física, emocional y social de una persona. Sus causas son variadas, desde la violencia y el abuso hasta desastres naturales y conflictos bélicos, y puede afectar tanto a nivel individual como colectivo. Para abordar esta complejidad, existen múltiples enfoques en el tratamiento del trauma, cada uno con sus propias bases teóricas y metodológicas.
¿Por qué asistir a este congreso?
Nuestro objetivo es crear un espacio de diálogo enriquecedor donde profesionales, expertos y personas interesadas puedan:
Conocer las últimas herramientas y avances en el tratamiento del trauma, con innovaciones que transforman la prevención y atención.
Intercambiar experiencias y buenas prácticas en un ambiente colaborativo que fomente el aprendizaje mutuo.
Explorar juntos los desafíos actuales y generar ideas que impulsen el cambio.
Sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de apoyar a quienes han sufrido traumas, ampliando la comprensión sobre su impacto.
Facilitar el aprendizaje de cualquier persona interesada en profundizar en el conocimiento y las habilidades necesarias para abordar el trauma.
Dirigido a
Este congreso está dirigido a todos aquellos que trabajan o se interesan por el trauma, desde profesionales en la práctica clínica, intervención social y docencia, hasta investigadores, gestores, activistas y estudiantes. También es una oportunidad para voluntarios, periodistas y cualquier persona interesada en profundizar en el conocimiento del trauma.
Posibilidades de colaboración
El congreso ofrece diversas opciones de colaboración para entidades y organizaciones que deseen apoyar el evento. Ser colaborador permite:
Aumentar la visibilidad de tu marca ante una audiencia especializada y comprometida..
Establecer contactos y crear alianzas con otros actores relevantes del campo del trauma.
Acceder a conocimientos actualizados sobre los avances y tendencias en este ámbito.
Participar activamente en el congreso mediante talleres, mesas redondas y otras actividades.
Si estás interesado en colaborar puedes escribir a
Es momento de dar las gracias. Ha sido un año 2024 excepcional, con las VI Conversaciones como el momento cumbre donde, una vez más, pudimos reunirnos todos y todas los que hacemos Buenos tratos y creemos en otro tipo de congreso, en una estética diferente y en unos valores que respeten el "derecho del niño a los buenos vínculos". Quiero dar las gracias desde aquí a todos y todas los que hicisteis posible este evento, desde el comité organizador, pasando por los ponentes y llegando -uno a uno, una a una- a los y a las participantes.
El año 2025 nos va a traer novedades bibliográficas. Pronto os anunciaré la publicación -en colaboración- de tres nuevos libros, que me parece van a ser una gran aportación, siempre dentro del ámbito del apego, el trauma, la resiliencia y el desarrollo.
También, como todos los años, es momento de recordar y dar las gracias de todo corazón a los y a las colaboradoras de este blog, quienes, desinteresadamente, han escrito artículos -o han concedido entrevistas- de calidad. Nos han dado a conocer su forma de trabajar, sus obras..., en suma, sus conocimientos y experiencias personales y profesionales.
Sin ellos y ellas, el blog no hubiera sido nunca una realidad una temporada más.
¡Muchas gracias!
Buenos tratos se toma unas vacaciones hasta el día 20 de enero
Recopilación de todas las colaboraciones
con Buenos tratos durante 2024
Diciembre 2024
Fundación Márgenes y vínculos
"¿Por qué es necesario concienciar en los colegios e institutos sobre el acogimiento familiar?"
"Koko, en busca de sus koalidades", un relato para ayudar a los niños y sus familias a prevenir el impacto traumático de los accidentes y las enfermedades.
Un cuento que acerca la teoría polivagal a los más pequeños y a las familias: “Un secreto alucinante: Aprende a escuchar tu cuerpo junto a Lukas y Fordy”